***Definicion de cuento***

El cuento es una narración breve de hechos imaginarios o reales, protagonizada por un grupo reducido de personajes y con un argumento sencillo.
No obstante, la frontera entre un cuento largo y una novela corta no es fácil de trazarse.



***Cuentos cortos infantiles***

***El sueño de karen***

(Sandra Mancera) Karen era una niña muy soñadora, le gustaba imaginarse que estaba sentada sobre la luna, y que a su lado pasaban cientos de estrellas, y que en cada estrella viajaba un hada que les concedía deseo a todos los niños que creían en ellas.
Vivía con sus abuelitos por que su madre se tuvo que ir a trabajar lejos para poder darle de comer a ella y a sus abuelitos.
Una noche, salió a jugar al jardín de su casa, cuando de pronto se encontró con una escalera muy alta, y ella sintió curiosidad de saber hasta dónde llegaba, y empezó a subir y subir y cuando se dio cuenta había llegado a la luna.
Ella no lo podía creer, siempre lo había soñado pero nunca pensó que le pudiera suceder.
De pronto de la nada, vio venir una lluvia de estrellas, era algo tan hermoso que ella estaba muy feliz.
Todo brillaba a su alrededor, era una gran fiesta de luces.
En cada estrella había un hada del tamaño del dedo meñique, eran hermosas de cabellos dorados y ojos grises.
Una estrella se detuvo frente a ella y un hada se le subió al hombro derecho y le dijo:
__ Hola Karen
__ ¿Cómo sabes mi nombre? Dijo Karen.
__las hadas lo sabemos todo, y como tú eres una niña buena quisimos cumplirte el deseo de estar en la luna, y ver las estrellas.
Ahora cierra los ojos y pide un deseo.
La niña cerró los ojos, y cuando los abrió se dio cuenta que estaba en su cama.
Todo había sido un hermoso sueño.
¡Pero que linda sorpresa!
Cuando se asomó por la ventana vio la silueta de una mujer.
Era su madre que había regresado.
La niña corrió a abrazarla, y por la noche cuando se disponía a dormir cerró sus ojitos y le dio gracias a las hadas por haberle traído a su mamita. y siguió tan soñadora como siempre.



***La niña y las rosas***

(Sandra) Una linda niña de oscuro cabello y ojos grandes, se pasaba la vida sembrando rosas, las rosas más hermosas jamás vistas.
Ella las vendía para llevarle de comer a su madre enferma y sus hermanitos.
Cierto día una anciana se le acercó a la niña cuando recogía las flores y le dijo:
-hermosa niña, tienes algo de comer?
Es que hace varios días que no pruebo alimento.
La niña, que tenía un corazón hermoso, le dijo que no tenía nada de comer, pero que la acompañara a vender las rosas.
Cuando las rosas estuvieron vendidas compró tres panes, uno para ella y su familia y los otros dos para la anciana, ya que ella pensaba que como era joven podría vender más rosas al otro día, mientras que la anciana no podía trabajar.
La anciana agradecida le dió una bolsita con unas semillas y le dijo que las sembrara esa misma noche.
La niña sembró las semillas, y al otro día cuando amaneció, salió como de costumbre a recoger las rosas y se llevó una gran sorpresa. De las semillas que le dió la anciana brotaron unas rosas hermosas , más hermosas que las que recogía todos los días, y en abundancia.
La niña empezó a vender cada día más y más rosas, y sacó a su familia de la pobreza, y no se olvidó de aquella anciana que aunque nunca la volvió a ver le agradece todos los días por la bolsita de semillas.







***El conejo y el león***

(Valeria Cortez Serrano)

Estaba un hambriento león dando un paseo, cuando se encontró con un conejo que dormitaba tranquilamente a la sombra de un árbol.
Estaba a punto de comerse al conejo, cuando vio pasar cerca a un ciervo.
"El ciervo tiene mucha más carne que el conejo", pensó, y ni corto ni perezoso, salió a toda velocidad en persecución del pobre cervatillo.
El conejo se despertó con el ruido de la carrera y salió huyendo a toda velocidad, poniéndose a salvo en su madriguera.
Al cabo de un buen rato, el león cansado de perseguir al veloz ciervo y viendo que era imposible darle alcance, volvió donde estaba el conejo.
"Mejor un conejo que nada", pensó.
Al volver donde el conejo dormía, se llevó una gran sorpresa de que esta se había puesto a salvo.
"Lo merezco", se dijo para sí.
"Abandoné al conejo que tenía seguro para correr tras el ciervo".
Por ambicioso, me quede sin comer.

 

 

** MaRieTaa ® ** ** Colaboración Especial de AndalüzMálaga